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jueves, 12 de abril de 2012

escaner cerebral

Escaner Cerebral

 











Un interesante post que recoge una noticia sobre la utilización del escaner cerebral para detectar la pedofilia.
Sin ánimo de entrar en controversias, recomiendo mucha prudencia a la hora de digerir la noticias de este tipo, ya que en los últimos años se está mitificando la utilidad del fRmi y, en especial, de su capacidad de "ubicar" funcionalidades del cerebro en su geografía. Pese a que desde hace 60 años se ha procurado ligar determinadas respuestas a zonas de la corteza cerebral, parece que existe una tendencia a la simplificación; de hecho, muchos lectores no saben que cuando ven manchas de colores en una imagen de escaner, no corresponden a una persona determinada, sino que la representación gráfica responde a una media estadística.En este sentido, recomiendo la lectura del artículo publicado por Michael Shermer en Cuadernos Mente y Cerebro (investigacionyciencia.es, número 1 de 2012), en el que insiste en que en "las imágenes de cerebros (...) la actividad neuronal puede hallarse distribuida en más de una red difusa".

Fuente: http://policiasenlared.blogspot.com.es/2012/02/puede-un-escancer-cerebral-detectar-la.html

La metáfora de las ventanas rotas.



En un pequeño artículo de 1982, “Broken windows and neighborhood safety” (The Atlantic Monthy, Vol 249, Nº 3, pp. 29-38, Marzo 1982), Wilson y Kelling argumentaban que a nivel comunitario, el desorden y el delito están inexorablemente unidos.

A partir de un conocido experimento de un psicólogo, Zimbardo, los autores planteaban que el desorden y la criminalidad formaban parte de una cierta secuencia social, de modo que si una ventana se deja sin reparar, el resto de las ventanas pronto estarían rotas. Que el control social era tan importante como las reglamentaciones formales, y que la permisividad de determinadas conductas “incívicas” o “desviadas” conducían al colapso de los controles sobre la propia comunidad, convirtiendo a la misma en zona potencialmente susceptible de  “invasión criminal”. Su propuesta, de gran impacto en la comunidad científica, fue extensamente desarrollada.

La tesis de las ventanas rotas y la idea de la “tolerancia cero”, ha logrado en las última décadas gran resonancia, convirtiéndose en elemento clave que informa las políticas de seguridad ciudadana.

La metáfora de las ventanas rotas puede servir, sin embargo, para abordar la realidad sociopolítica mucho más allá del cuidado del mobiliario y la prevención de la decadencia urbana. Sirve también para señalar y etiquetar, en los términos de Howard Becker, comportamientos desviados susceptibles de criminalización.
Cuando el propio sistema de control social falla, cuando se flexibiliza respecto del comportamiento criminal, aparece la primera ventana rota.

¿Cuál es el papel que corresponde entonces al propio sistema respecto de la prevención de conductas criminales?