"El ADN será la huella dactilar del siglo XXI"
El gran banco de ADN que unirá datos policiales de toda la UE
A
partir de noviembre de 2007, la policía, la Guardia
Civil y las policías autonómicas disponen de un gran banco de datos de
identificadores genéticos obtenidos a partir del ADN (ácido
desoxirribonucléico), útiles para el esclarecimiento de todo tipo de
delitos. "El ADN será la huella dactilar del siglo XXI", asevera el
comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano. Después
de 10 años de debate, dudas y recelos ante un mundo todavía desconocido y
misterioso, de fronteras muy procelosas, las Cortes han abierto la
puerta a las investigaciones policiales basadas en la genética. Todavía
con ciertas cautelas. Por el momento, ninguna organización social o
jurídica se ha opuesto públicamente a este proyecto.
Cuando hace
un decenio empezó a barajarse la posibilidad de crear este tipo de
ficheros, los políticos tenían tantas reticencias que pensaron colocar a
un juez al frente de este organismo para garantizar la legalidad.
También llegaron a pensar que tales bancos de datos debían ser
exclusivos para delincuentes ya condenados. "¿Para qué queremos el
perfil genético de una persona ya sentenciada? Esta herramienta es útil
si podemos emplearla para descubrir a los criminales y, si no, no vale
para nada", objetaron entonces policías y guardias civiles.

"Lo
difícil para cualquier persona será no dejar un rastro de ADN en
cualquiera de los sitios por los que ha pasado", según coinciden el
comisario Santano y el teniente coronel Francisco Montes, jefe del
laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil. Éste recuerda, por
ejemplo, que el perfil genético del supuesto asesino del alcalde de Fago
(Huesca), muerto a tiros el pasado enero, fue obtenido a partir de una
gotita de sangre y unas microscópicas células de tejido epitelial dejado
por el agresor en el volante del coche de la víctima, Miguel Grima.
La
ley orgánica 10/2007, que entra hoy en vigor, recoge en su preámbulo
que "el ácido desoxirribonucléico (ADN), componente químico del núcleo
celular, se ha convertido en un instrumento esencial de las técnicas que
la moderna medicina forense utiliza para las investigaciones de
delitos".
El texto legal recuerda que el
ADN fue utilizado para identificar y condenar al culpable de un delito
por primera vez en el Reino Unido en 1988. Y añade: "El uso de los datos
relacionados con el ADN en el ámbito de la persecución de delitos
cuenta hoy con numerosas dificultades, especialmente en lo relativo a su
obtención y registro de cara a su empleo en el curso de ulteriores
investigaciones. Ello viene dado tanto por el carácter sensible que
dichos datos tienen y el importante grado de protección con que,
naturalmente, deben contar, como por la inexistencia de un marco
jurídico que regule adecuadamente su empleo".

En
el año 2003, una modificación en la Ley de Enjuiciamiento Criminal vino
a dar amparo a la extracción de ADN con fines policiales, pero no
contempló la posibilidad de crear una base de datos "centralizada e
integral", incluso sin conocimiento expreso del interesado. Esto es,
precisamente, lo que trata de resolver la ley que hoy entra en vigor, "a
la vista de que la obtención de datos exclusivamente identificativos a
partir de una muestra de ADN se puede realizar de manera rápida,
económica y escasamente limitadora de los derechos ciudadanos".
Este
banco de datos no empieza de cero, ya que a finales de 2004 se
unificaron las bases de la policía y la Guardia Civil, de tal forma que
ya hay más de 45.000 perfiles genéticos almacenados, obtenidos de
muestras biológicas encontradas en las escenas del delito a partir de
colillas, pelos, saliva, semen, etcétera.
"Nosotros
obtuvimos en 2006 unos 2.000 perfiles genéticos. En 2007 aumentamos
hasta 10.000, lo que nos supuso un coste de 750.000 euros. El próximo
año tenemos previsto obtener otros 20.000 perfiles más", explica el
teniente coronel Montes.
"Esta técnica es
muy cara", dice el comisario Santano. "La obtención de cada perfil
genético, desde la extracción de la muestra hasta el resultado final,
nos cuesta unos 74 euros por perfil genético", detalla Montes. Esto
supone que, en la práctica, ambos cuerpos serán comedidos y no harán un
uso masivo de esta técnica.
A partir de
hoy, y bajo la supervisión de la Agencia de Protección de Datos, a esa
base conjunta se sumarán la Ertzaintza y los Mossos d'Esquadra. Pero no
sólo ésos, sino también los registrados en los 27 países de la UE,
gracias al Convenio de Prüm (Alemania) firmado el 27 de mayo de 2005.
Será un proceso que llevará su tiempo, pero en un par de meses comenzará
el intercambio de archivos con Alemania y Austria. Sólo en Reino Unido
hay 3 millones de perfiles genéticos en manos de la policía.
La
ley que hoy entra en vigor es el resultado de casi 10 años de debate
parlamentario. Ya en junio de 1998 el Congreso aprobó una proposición no
de ley que instaba al Gobierno a regular el uso de los análisis de ADN
en la investigación de paternidad y en determinados delitos. Todos los
partidos del arco parlamentario expresaron entonces dudas, reticencias y
suspicacias, ante el temor a que el desarrollo de estas técnicas
policiales pudiera invadir la intimidad de las personas.
La nueva
norma legal asegura que contiene una "salvaguarda" para evitar cualquier
vulneración del derecho a la intimidad. "Sólo podrán ser inscritos
aquellos perfiles de ADN que sean reveladores, exclusivamente, de la
identidad del sujeto -la misma que ofrece una huella dactilar- y del
sexo, pero, en ningún caso, los de naturaleza codificante que permitan
revelar cualquier otro dato o característica genética".
El
ADN que se analiza con fines policiales es fundamentalmente ADN no
codificante, que es el más variable entre las personas y por ello
permite identificar y diferenciare a unos individuos de otros. "Sería
como la actual huella dactilar, que es única e irrepetible en cada ser
humano, pero que no aporta ninguna información sobre las características
íntimas del individuo", señalan los expertos policiales.
"Sólo
hay una parte de nuestro ADN codificante que se utiliza con fines
forenses para identificar: un pequeño fragmento de un gen llamado
amelogenina, que nos ofrece información sobre el sexo de la muestra
biológica sometida a análisis (sangre, saliva, semen, pelo o restos
óseos) y, como resultado de ello, del individuo al que pertenece",
explica una química del laboratorio del Cuerpo Nacional de Policía. "Por
tanto, nunca se analizan los 3.000 millones de eslabones de la cadena
genética, sino pequeños fragmentos de la larga cadena, llamados
marcadores genéticos", remacha la misma experta.
Los
estudios policiales utilizan 16 marcadores genéticos, que son únicos
para cada persona y que, al ser cotejados con los del sospechoso de un
delito, arrojan unas probabilidades del 99,99999%. Solamente son
idénticos los marcadores genéticos de los gemelos univitelinos (nacidos
de un mismo óvulo).

¿Y
qué datos pasarán a engrosar los ficheros genéticos del Cuerpo Nacional
de Policía y Guardia Civil? Responden los legisladores: "Los datos
identificativos extraídos a partir del ADN de muestras o fluidos que, en
el marco de una investigación criminal, hubieran sido hallados u
obtenidos a partir del análisis de las muestras biológicas del
sospechoso, detenido o imputado, cuando se trate de delitos graves y, en
todo caso, los que afecten a la vida, la libertad, la indemnidad o la
libertad sexual, la integridad de las personas, el patrimonio siempre
que fuesen realizados con fuerza en las cosas, o violencia o
intimidación en las personas, así como en los casos de la delincuencia
organizada". ¡Casi nada...!
Según admiten
el comisario Santano y el teniente coronel, Montes, ahí están
comprendidas prácticamente todas las modalidades delictivas: los
asesinatos, las violaciones, las agresiones, los atracos, los tirones de
bolsos, los robos de coches, los asaltos de viviendas...
El
Ministerio del Interior calcula que a partir de ahora se tomen
anualmente alrededor de 30.000 muestras "indubitadas" (cuyo propietario
está perfectamente identificado). La policía y la Guardia Civil estiman
que así podrían esclarecerse el 45% de los delitos, que es el porcentaje
en el que se puede obtener una prueba de ADN. La inscripción de estos
datos no precisará el consentimiento del afectado e, igualmente podrán
inscribirse perfiles de personas que, sin ser sospechosas, ni detenidas
ni estén imputadas, consientan expresamente a su inclusión.

Esta
base de datos utiliza como soporte el sistema de almacenamiento CODIS,
creado por el FBI. El director general de la Policía y de la Guardia
Civil, Joan Mesquida, se reunió hace unos días con responsables del FBI
para profundizar en el funcionamiento de esta base de datos central, así
como el laboratorio específico que EE UU tiene para la lucha
antiterrorista y que analiza no sólo los perfiles genéticos humanos.
La
conexión de España con los ficheros genéticos de otros países permitirá
también desenmascarar a los autores de miles de hechos delictivos
presuntamente cometidos por extranjeros. "Y no hay que olvidar que en
España hay cientos de miles de extranjeros, y que la facilidad de
comunicaciones permite que una persona esté ahora en Madrid y sólo unas
horas después aterrice en Bucarest o Berlín", concluye un policía
especializado en lucha antimafias.
Una técnica experimental para el 11-M
Los
últimos avances científicos han revelado que es posible estudiar otros
marcadores genéticos denominados SNPs (Single Nucleotide Polymorphisms),
extraídos del ADN codificante y de los que es factible obtener
información sobre el color de los ojos, del pelo, de la piel o del
origen étnico del individuo al que pertenece. ¿No sobrepasa esto lo
dispuesto por la ley? "No, porque no compromete la intimidad, ya que se
trata de características físicas externas del individuo, es decir, que
están a la vista de las demás personas", sostiene el comisario Miguel
Ángel Santano. "Es posible que en un año tengamos plenamente
desarrollada esta técnica y que sea autorizada por la ley y por los
jueces", declara.El estudio del origen étnico de una muestra biológica
ya se ha experimentado, con permiso judicial, en un ADN hasta ahora
anónimo relacionado con las investigaciones de la matanza del 11-M,
según fuentes policiales. La conclusión es que el dueño de ese ADN es un
europeo, no un africano, como se sospechaba.
Fuente : http://elpais.com/diario/2007/11/09/sociedad/1194562801_850215.html