"Mujeres víctimas de la violencia machista contratan a vigilantes privados por falta de protección"
Los profesionales de la seguridad denuncian que se está negando protección a las víctimas por falta de recursos y éstos, a su vez, aseguran que están desbordados. Ante esta situación, y teniendo en cuenta lo cotidiano de la violencia de género en muchos hogares españoles; ha llevado a que, muchas mujeres que sufren malos tratos hayan decidido recurrir a la violencia privada en busca de protección.
Excepto en el País Vasco, se deniega sistemáticamente a las mujeres víctimas de la violencia machista el apoyo de un escolta profesional y armado. La policía se ve desbordada ante el alud de casos que deben seguir a diario. De hecho, en Cataluña, la ratio de mujeres que debe controlar cada agente especializado es el doble que en el resto del Estado.
Fuente:Estadísticas procedentes del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (a 6 de febrero de 2012) El enlace, por si resulta de interés es: http://www.nodo50.org/xarxafeministapv/IMG/pdf/2012-02-06_Ficha_victimas.pdf
"El Ministerio deniega sistemáticamente la petición de protección profesional de escoltas", según expone el delegado en Cataluña de la Asociación Española de Escoltas (ASES), Xavier P. "Hace más de seis años que pedimos poder proteger a las víctimas de violencia machista y es un derecho que tienen las mujeres, pero sólo se concede en Euskadi, donde el Gobierno autonómico tiene competencias", aclara, y matiza que en el País Vasco protegen a 52 mujeres. Sin un escolta homologado, es decir, que puede ir armado, la vigilancia a la que optan las víctimas en Cataluña es únicamente un "acompañamiento".
En la Asamblea General de Naciones Unidas de 20 de diciembre de 1993:«Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer. Resolución de la Asamblea General 48/104 del 20 de diciembre de 1993» se definió este fenómeno de la violencia de género como «(...) todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada» (Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993).
Ante el problema evidente de este fenómeno que preocupa a instituciones supranacionales, parece que la regulación española a este respecto se muestra lábil e ineficaz. Prueba de ello es esta noticia. Si desde instancias gubernamentales, y dadas las estadísticas mostradas arriba, no se intenta erradicar el problema de la violencia de género tampoco habrá una conciencia social sólida al respecto. El resultado es que ya hay mujeres que han tenido que recurrir a la seguridad privada en busca de esa protección que el Estado parece no otorgarles.
Actualmente, hay 186 agentes de los Mossos d'Esquadra que velan por la seguridad de las mujeres víctimas de la violencia machista. Forman parte de un programa que se basa en el control de estas mujeres y en la prevención de nuevos episodios violentos. Pero los agentes aseguran que están saturados.
La protección de víctimas de violencia machista es del todo insuficiente. En 2011 se registraron 2.539 mujeres atendidas por la Unidad de Apoyo de Atención a las Víctimas (USAV) de los Mossos, esto implica que cada agente debe atender a una media de 13 mujeres afectadas. Una cifra que casi dobla la media estatal, puesto que es, según el Sindicato Unificado de Policía (SUP) –que reúne a los cuerpos de seguridad de l'Estado– de entre cinco y 10 casos por agente.
"La protección de víctimas de violencia machista es del todo insuficiente", denunciaba el secretario general del Sindicato de Policías de Cataluña, David José, y añadía que "los agentes están desbordados". El secretario de Comunicación del SUP, Antonio Granados, puntualizaba que "los agentes se basan en un control telefónico, en muchos casos a través del whatsapp".
¿Qué se puede esperar en cuanto a las medidas de erradicación de la violencia de género ante estos datos tan desoladores? ¿Existe realmente una concienciación social al respecto o, por el contrario, los episodios se han vuelto cada vez más frecuentes y han pasado a convertirse en una realidad "demasiado cotidiana".
Fotografía: http://www.elperiodicoextremadura.com/
Fuente de referencia de la noticia: 20minutos.es

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