Para los psicólogos dedicados a este ámbito de análisis es muy importante la elaboración de Perfiles Criminales basándose en la
Escena del Crimen. Estamos ante una técnica de investigación judicial que infiere aspectos psicosociales del agresor en base a un análisis psicológico,
criminalístico y forense de sus crímenes, con el fin de identificar un tipo de
persona (no una persona en particular) para orientar la investigación y posibilitar su captura. La utilidad de esta técnica para la justicia es evidente y su aplicación abarca diferentes situaciones: crímenes violentos, descarte de sospechosos,
identificación del tipo de criminal que cometió el delito,... También resulta útil para la preparación de interrogatorios, justificar la petición de pruebas...
La evidencia psicológica es un aspecto clave para poder generar un perfil.
Fue en Gran Bretaña donde un patólogo forense diseñó por vez primera, un método denominado "modelo- herida"; comprendiendo la naturaleza de las lesiones de la víctima se elaboraba el perfil estadístico del delincuente.
César Lombroso, médico italiano, elaboró una tipología de delincuentes principales:
El criminal nato: Son ofensores degenerados, primitivos, reversiones evolutivas más bajas en términos de sus características físicas.
Delincuentes dementes: Son ofensores que padecen patologías mentales y /o
enfermedades físicas y deficiencias orgánicas.
Criminaloides:
Son ofensores sin características específicas. Sin defectos mentales reconocibles, pero su naturaleza mental y emocional los
predispone hacia una conducta delictiva bajo ciertas circunstancias (contextuales).
El Dr.
César Lombroso con su teoría de antropología delictiva concluyó que existían 18
características físicas indicativas de un criminal nato entre las que se
encuentran: desviación en tamaño y forma de la cabeza, la raza y región de
proveniencia del delincuente, asimetría de la cara, dimensiones excesivas de la
mandíbula y pómulos, defectos y peculiaridades del ojo, orejas de tamaño raro o
muy pequeño, la nariz torcida, curvada o con una punta que sube como la cresta
de los orificios nasales hinchados; labios carnosos, hinchados, y destacándose,
bolsas en las mejillas.
Otra propuesta clásica para
identificar delincuentes fue la formulada en 1955 por el criminólogo Alemán Erns
Kretschmer, el cual distinguió 4 tipos de criminales tras el estudio de 4414 casos y cuerpos:
Leptosómico: Son altos y delgados; asociado con hurto menor y fraude.
Atlético:
Músculos bien desarrollados; asociado con crímenes de
violencia.
Pícnico: Son bajos y
gordos; normalmente asociado con crímenes de decepción y fraude, pero en
ocasiones se encuentran correlacionados con crímenes de violencia.
Mixto: Aquellos que encajaron en más de una de las clasificaciones anteriores. Asociado con crímenes contra la decencia y moralidad, así como los crímenes de violencia.
Pero estas dos teorías precientíficas y biologicistas de Kretschmer
(1955) y Lombroso (1876) decayeron porque recibieron un sin numero de críticas,
pues los términos eran muy vagos y sin ninguna comparación con otras
poblaciones y como no lograron confirmaciones empíricas fueron olvidadas.
A finales de los 80 los agentes de la unidad de
ciencias del comportamiento del FBI empezaron a trabajar en la clasificación de
los crímenes usando el manual diagnóstico y estadístico (DSM) de la Asociación
Americana de Psiquiatría APA. Se clasificaron los crímenes de asesinato,
incendios y abusos sexuales, y se conformó el Comité Advisory Committee
Representing Federal and Private Association.
En 1991, los detectives del FBI
estaban usando técnicas de perfilamiento con mayor frecuencia y los signos eran
alentadores, pero aún no había evidencia del surgimiento de un sistema coherente
ni de una técnica respaldada por la ciencia.
No obstante, con el tiempo, ha demostrado ser una técnica operacional muy útil y donde ha sido el FBI el que ha desarrollado la mayor cantidad y calidad de unidades de
investigación y elaboración de perfiles, sustentadas en la teoría,
metodología e investigación de perfiles delincuenciales.
Una definición entre otras muchas existentes de perfil criminal es la que entiende que se trata de una técnica de investigación judicial
que consiste en inferir aspectos psicosociales (personalidad, comportamiento,
motivación y aspectos demográficos) del perpetrador con base en un análisis
psicológico, criminalístico y forense de sus crímenes, con el fin de identificar
un tipo de persona (no una persona en particular) para orientar la investigación
y la captura.
La elaboración de perfiles criminales posee, entre otras, las siguientes aplicaciones:
1.Crímenes violentos y en serie.
2.Identificación del autor y eliminación de
sospechosos.
3.Técnicas investigadoras con base en la identificación del tipo de
criminal.
4.Provocar al agresor a través de los medios de
comunicación.
5.Preparación de interrogatorios.
6.Justificación de la solicitud de otras pruebas.
7.Vincular crímenes.
A partir de varios estudios se han identificado los siguientes Tipos
de Perfiles Criminales:
1.Perfiles de
agresores conocidos, perfil psicológico o método inductivo.
2.Perfiles de
agresores conocidos, perfil psicológico o método
deductivo.
3. Perfil geográfico.
Este proceso de elaboración de un perfil se halla dividido en tres fases: Etapa previa a la elaboración del perfil,
que contiene la información del contexto sociocultural donde ocurrió la escena
del crimen y la protección de la escena del crimen; la segunda fase consiste en
realizar un análisis de la víctima, se entrevista a testigos y se obtiene
Información de la escena o lugar de los hechos, para poder clasificar la
información según el tipo y estilo de homicidio y la motivación del agresor, para lograr reconstruir el crimen; y como objetivo final de esta fase, está la
descripción del perfil criminal. En la tercera fase se espera que haya una
captura, una confesión y una sentencia condenatoria, posterior a lo cual se
retroalimenta todo el proceso confrontándolo con los datos reales.
Durante el proceso de generación del perfil se
deben tener en cuenta ciertos aspectos de la víctima o de la escena del crimen
que pueden ser observados y de los cuales se pueden extraer inferencias
psicológicas. A esto se le denomina Evidencia Psicológica.
La
evidencia psicológica primordial que busca el preparador del perfil, es el
motivo; es muy importante que esta técnica se limite a los crímenes en donde no
se evidencie motivo alguno tales como financiero, afectivo o sentimiento de
venganza y se deben agotar todas las pistas lógicas antes de utilizar esta
herramienta ya que las conductas son realizadas por los agresores para darle
gusto a sus fantasías y a sus necesidades psicológicas. La mayoría de los crímenes evidencian dos tipos de
comportamiento: uno físico y otro verbal. El investigador debe analizar la
información del modo en que opera el delincuente y plantearse preguntas como:
¿qué elementos en la escena evidencian fuerza física o verbal? Y qué hechos
pudieron haber motivado al criminal para llevar a cabo el hecho,...
El área de la Psicología Forense que tiene que ver con la elaboración de perfiles criminales es sin duda una de las más populares.
Fuente: este texto es un resumen de un artículo que aparece publicado en este enlace y cuyos autores son:Tapias Saldaña,
Ángela; Avellaneda
Castellanos, Luisa; Moncada Muñoz,
Melissa y Pérez Puentes,
Irma. ( http://www.psicologiajuridica.org/psj7.html)
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